No te rindas, ¡Lucha!

¡No puedes rendirte!, la batalla no ha terminado, el enemigo no puede salir victorioso, tienes de tu lado a un Dios Todopoderoso.

Si, quizá todo se ponga en tu contra, quizá humanamente hablando no existan posibilidades de que las cosas se pongan a tu favor, pero no, ¡No puedes rendirte!

Tu lucha es importante, tu esfuerzo es necesario, tu voluntad debe ser inquebrantable, como también lo tiene que ser tu fe, por eso no puedes rendirte, debes luchar.

¡Lucha!, si, ¡Lucha! Porque no estás solo.

¡Lucha!, si, ¡Lucha! Porque Dios ha prometido estar contigo.

¡No te des por vencido!, ¡No tengas miedo! ¡No te desalientes! ¡No te quieras rendir ahora que ya has avanzado demasiado!, ¡Lucha!
Hoy Dios te quiere recordar una palabra que fue escrita especialmente para ti, Él dice hoy:
“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.”
¡No te rindas frente a esas batallas que estás librando porque no estás sola!

¡No te rindas frente a la adversidad por mucho que quiera asustarte!

¡No te rindas porque tu fe y confianza en Dios son tus dos mejores armas las cuales te darán la victoria!

¡No te rindas porque hemos de ver juntos la victoria que Dios nos otorgará!

¡Lucha!, y ¡Sigue luchando!, porque todo el que se enfrente contra ti fracasará.
¡No te rindas! ¡Lucha!
“Ellos pelearán contra ti, pero fracasarán, porque yo estoy contigo y te protegeré. ¡Yo, el Señor, he hablado!”
P/ enrique Monterroza.

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