Nube y Fuego -2

Por un momento imaginémonos ese panorama bellísimo, algo sobrenatural, al mejor estilo de Dios. Salir por las noches, sentarse y disfrutar del calor que la columna de fuego les permitía tener sin lugar a dudas era un privilegio. Mirar el cielo por las noches tendría que haber sido suficiente para seguir creyendo de que Dios estaba con ellos.

Me imagino los hijos de los israelitas que nacieron en el desierto, para ellos tuvo que haber sido normal ver una enorme nube en el día y una columna enorme de fuego por la noche.

¿Cuántas veces Dios nos ha dado el calor que necesitamos en momentos de frentes fríos?, quizá cuando las cosas no van como queríamos, quizá cuando sentimos que todo el mundo nos ha abandonado, Dios siempre ha estado allí como una columna de fuego haciéndonos el momento mas placentero, calentándonos del fuerte frio que muchas veces nos azota y sobre todo, teniendo cuidado de nosotros.

Ver este panorama y sobre todo reflexionar en ello, me lleva a pensar de que pese a que muchas veces nos encontramos en los desiertos de la vida, tenemos que estar seguros que Dios está siempre con nosotros, quizá cubriéndonos del sol o quizá protegiéndonos del frio, lo cierto es que Él no nos deja nunca y sus señales siempre estarán frente a nuestros ojos.

Quizá es hora que por un momento dejes de ver los problemas que tienes a tu alrededor y comiences a ver la forma tan creativa de cómo Dios te ha estado protegiendo y cuidando todo este tiempo. Pueda que estas acostumbrado a su protección y ya no la valoras como tal, sino que aún y con todo lo que Dios ha hecho en tu vida, aún tienes el valor de quejarte.

Hoy quiero motivarte a que dejes la queja a un lado, a que dejes el mal humor y sobre todo a que dejes aquella actitud defensiva y exigente que ningún provecho te traerá.

¿Por qué no vez al cielo cómo esa protección y cuidado ha estado contigo?, ¿Por qué no te das cuenta que su protección es suficiente para ti?, Su fidelidad es maravillosa para con tu vida y aun cuando en muchas ocasiones no has querido reconocerlo, Él ha estado allí cuidándote, protegiéndote, actuando de formas maravillosas sobre tu vida.

Has un alto en tu vida este día, apártate de todo afán y ve a tu lugar preferido, a ese lugar en donde solo estarán tu y el Señor y agradécele por todo lo que Él ha hecho, por cómo Él ha estado contigo aún en esos desiertos que puedas estar pasando, cómo su protección no te ha dejado y no te dejará.

Hoy es el día ideal para reconocer su protección y cuidado, su nube y su fuego sobre nuestra vida.

P/ Enrique Monterroza

¿Qué Opinas?

Comentarios