¡La Actitud Correcta!

Van a haber momentos en nuestra vida, donde enfrentaremos situaciones inesperadas, que nos pueden sacar fuera de control. Me sucedió algo en particular, lo cual no tenía en mis planes que sucediera y a veces nos veremos en situaciones sencillas, que no requieren de un mayor esfuerzo para poder salir de ellas porque en Cristo Jesús para todo hay solución.

¿Pero cuando nos vemos involucrados en pruebas, enfermedades, deudas, traiciones, quebrantos de espíritu, desilusiones, panoramas sombríos sin falta de respuesta, que hacemos? ¿Cual es nuestre actitud frente a todo esto y  más?  La Biblia nos enseña y nos dice cómo es que debemos enfrentar la pruebas y cuál debería ser nuestra actitud frente a ellas.

Nunca Piense que usted tiene el control de todo:   Creemos autosuficientes y creer que podemos solucionar todo, es un error gravísimo que nos pordría llevar no solo a la desilusión y el fracaso, sino tamibién al desánimo y a la falta de fe.  Lo que debemos hacer es: permitir que Dios solucione nuestro problemas y sea El tomando el control de totod, porque solo El tiene el poder para hacerlo:  El es Todopoderoso. al cual no alcanzamos, grande en poder; y en juicio  y en multitud de justicia no afligirá.  ( Job 37:23) Dios tiene una soberanía sobre nuestras vidas.

 

El tiene el control de todo lo que nos pasa, ¿entonces para que debemos nosotros tratar de arreglarlo todo? Permitamos que Dios dirija, controle y solucione todo en nuestra vida, esta debería ser nuestra actitud frente a cual adversidad y circunstancia.

Uno puede pensar que está controlando sus propios asuntos, pero sin la bondad de Dios todos estaríamos totalmente paralizados. Muy a menudo decimos que queremos la ayuda del Señor, pero nuestras acciones indican que no estamos dispuestos a renunciar al control y a dejar que Él sea quien tome el mando. Esta es la primera lección.

No se preocupe en querer solucionar todo:  Muchos de nosotros no preocupamos, queremos lograr todo, queremos solucionar todo, queremos tener siempre el control de la situación, cuando no es y no debería ser así.

Un creyente que confía, es aquel que deja que Dios actué, y no se preocupa por conseguir lo que sabe que no puede, porque depende del Señor: ¿ Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de vida?  Ya que no pueden hacer algo tan insignificante, ¿por qué se preocupam por los demás? (Lc. 12:25-26 NVI)  En un momento u otro, todos vamos a enfrentar situaciones indeseables.

Y es ahí donde tenemos dos opciones:  Preocuparno de por gusto, o dejar que Dios actué y soluciones todo.  No dejemos que las circunstancias, por muy desfavorables que se vean a parezcan, nos roben  el gozo y nos acarree preocupación que lo úncio que hará es deprimirnos y quebrantar nuestra fe en el Señor.  Lo que Jesús quiso decir en estos versículos fue: «No se preocupen más de la cuenta dejen que yo haga todo por ustedes, confíen solamente en mi».

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