Una sola razón por la que luchar-2
Pensar en que Dios tomo forma de hombre y sufrió por mí, me hace darme cuenta de lo especial que soy para Él, me hace darme cuenta del amor tan grande que me tiene, me hace darme cuenta que NO PUEDO RENDIRME, que no puedo regresar atrás porque su sacrificio VALE MUCHO y si volviera atrás estaría demostrándole sin decirlo que no me importo lo que Él hizo por mí.
¿Sabes porque aunque quiero no puedo rendirme?, ¿Sabes porque aunque en muchas ocasiones lo he pensado no puedo dejar de luchar?, simplemente porque LO QUE ÉL HIZO POR MI FUE TAN GRANDE que merece todo mi esfuerzo.
¿Quién era yo para que Él muriera por mi?, ¿Quién era yo para merecer ese sacrificio tan lleno de amor?, y es que aunque yo no me crea lo suficientemente bueno para merecerlo, Él me hizo merecedor de Él, no por lo que yo fuera o hubiera hecho, sino porque me amo y a través de su sacrificio me da la oportunidad de ser redimido, comprado nuevamente, el precio: Su Sangre.
No puedo rendirme, tengo que seguir luchando, TENGO QUE VALORAR SU SACRIFICIO POR MI, no puedo dejar que todo lo que Él hizo por mi sea en vano, ¡No!, ¡Tengo que seguir aunque sienta que ya no puedo!, no creo que algún día sufra más de lo que Él por mi sufrió, entonces tengo que sacar fuerzas de donde no las tengo, entonces tengo que confiar en que Él es mi fortaleza y su sacrificio por mí la motivación que me lleva a NO DARME POR VENCIDO.
No me rendiré, valorare cada día ese sacrificio y cuando a mi mente vengan pensamientos que me quieran llevar a dejar de luchar, me mirare en un espejo y veré que ahora no soy ni la sombra de lo que un día fui sin Cristo, que ahora soy hijo de Él, que ahora Él me ha hecho una nueva persona y sobre todo me daré cuenta que mi futuro es esperanzador puesto que estaré junto a Él en la eternidad.
