Una sola razón por la que luchar-1
Todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido deseos de rendirnos en esta vida cristiana. Es hasta cierto punto normal que en momento determinado ya no queramos seguir corriendo esta carrera, y lo es por el hecho de que venimos de una vida distinta, dada a los deseos que gobernaban nuestra carne.
En mi vida he tenido más de algún momento en donde he querido rendirme, en donde he querido tirar la toalla o colgar los guantes, pero por más que tuviera la intención de hacerlo, siempre hubo una razón por la que no lo pude hacer, una sola razón que es suficiente como para luchar en esta vida.
Y es que EL SACRIFICIO QUE JESÚS HIZO POR MI, ES LA RAZON SUFICIENTE PARA SEGUIR LUCHANDO.
Se necesitaba un cordero perfecto, sin mancha alguna, que muriera por los pecados de todos nosotros, Dios tuvo la brillante idea de tomar la forma de hombre y ser ese cordero perfecto. Se humillo a si mismo tomando forma de hombre y fue obediente hasta la muerte.
Sufrir sin tener culpa, ser juzgado sin haber cometido falta alguna, ser despreciado y asesinado de la manera que lo fue, no era justo, pero Él tenía que hacerlo, Él tenía un plan perfecto y su plan tenía como objetivo brindarnos el perdón de nuestros pecados a través de su sacrificio.
¡Dios se hizo hombre! ¡Murió por mi!, no se lo pedí, ni siquiera se lo suplique, pero Él sabía que yo lo necesitaba, que en algún momento de la historia necesitaría de su perdón, y eso solo podía ser posible a través de un sacrificio perfecto que Él y solo Él era capaz de realizar.
Pensar en que Dios tomo forma de hombre y sufrió por mí, me hace darme cuenta de lo especial que soy para Él, me hace darme cuenta del amor tan grande que me tiene, me hace darme cuenta que NO PUEDO RENDIRME, que no puedo regresar atrás porque su sacrificio VALE MUCHO y si volviera atrás estaría demostrándole sin decirlo que no me importo lo que Él hizo por mí.
